El principio de Venus es el principio funcional de la individualización en el proceso involutivo de la Creación y es también el principio de la inmortalidad en el proceso evolutivo. Por esta razón al principio de Venus se le considera como divino y también como diabólico. Es diabólico porque produce la separatividad de consciencia en las unidades individuales de consciencia. Se le considera divino porque, al invenir ese proceso, nos hace recordar la divinidad que hay en nosotros y nuestra unidad con la Creación.
La belleza, el equilibrio y el amor puro son los tres estados diferentes de consciencia de Venus. Además, Venus encierra también la clave de la inmortalidad.